En la casa se educa. En el colegio se enseña. En Bolivia se aprende mal, a medias, incorrecta y/o inadecuadamente.

Existen honrosas excepciones, decorosos maestros, ejemplares maestras, sin embargo; deben sujetarse a programas  predeterminados,  que combinan visiones determinadas por autoridades gubernamentales retrogradas que asfixian el desarrollo cualitativo educativo.

Las experiencias extranjeras nos señalan un nuevo orden con prioridades en la formación. Escuelas y colegios de Asia son vanguardistas en procedimientos y técnicas innovadoras. Niñas y niños participan directa y activamente en la limpieza de sus recintos, también en labores de alimentación, cocinando y lavando. Disponen de pupitres que se acomodan para su siesta, la enseñanza motivacional participativa los prepara para ser disciplinados y respetuosos.

Varias escuelas de países vecinos como Brasil hacen tan posible como efectivo que niños y adolescentes aprendan labores domésticas habitual y ortodoxamente reservadas para las niñas,  finalizan estudios primarios sabiendo tender su cama, cocinar, cocer, lavar y acomodar tan bien como una mamá. Las niñas no tienen desconocimiento para reparar una conexión, cambiar un foco, ajustar pernos entre otros requerimientos. Cuando concluyen sus estudios secundarios están entrenados para valerse por sí mismos.

El segundo gran mandamiento es: "Amar al prójimo como a ti mismo". La disciplina personal es tan elemental como fundamental para respetar y hasta aceptar al otro u otra bajo una lógica empática.

En Trinidad - Beni existe una vivencia muy saludable que hace posible que los niños de un kínder privado depositen la basura donde corresponde, en basureros que clasifican desperdicios por colores. Esa pertinente acción tiene por consecuencia directa de causa-efecto, la réplica en sus hogares; es decir que son los pequeños quienes educan a sus padres y hermanos mayores. Este caso forma parte de un cambio más que oportuno como necesario. La poca o ninguna reverencia a los abuelos es otra irrefutable prueba de esta anomalía. A los ancianos no se les respeta e indecorosamente se los llama "doncitos".

La carencia de combustible está derivando en connotaciones mu negativas, y refleja el pésimo nivel de enseñanza y respeto. En las provincias como Nor Yungas  los  conductores deben esperar por días, pernoctando en sus motorizados, orinando y defecando a la intemperie, dejando su fétida basura donde no deben, pero dónde quieren, en los laterales de la carretera están ilegal y arbitrariamente los restos básicos del analfabetismo de principios y moral.

Los habitantes de la comunidad cercana a una gasolinera están obligados por esa desastrosa circunstancia a limpiar la consecuencia de la mal oliente formación básica de nuestra sociedad. Las botellas plásticas, latas, envoltorios y otros descartables están arbitrariamente parapetados y son el más fidedigno reflejo de lo mal educado que está nuestro estado (escrito y descrito con minúscula).

Un fenómeno atentatorio contra la salud se está evidenciando como una de las inevitables y peligrosas consecuencias recurrentes, están muriendo varios perros por una enfermedad que los aniquila en pocos días, después de comer  heces humanas, la mayoría de las veces depositadas en  pañales de bebés, arrojados por sus cómodos e irreverentes progenitores sin permiso donde les da la gana. Los animales son o eran las mascotas y guardianes de las casas aledañas que no tienen paredes alrededor ni puertas para evitar su salida y paseos circundantes, están condenados a agonizar sin que ninguna medicina los pueda salvar. (Hasta ahora).

Somos un país mal formado., la Constitución establece que la educación debe promover enseñanza basada en principios y valores, es una mentira nacional que apunta a una emergencia. La urgente transformación es un grito mordido, el proceso de ese cambio nos sigue engañando y retrasando.

 

QUIQUE FRANCK

Periodista - Escritor

 

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