Me solicitaron que escribiera un artículo sobre los 200 años de fundación de Bolivia.

Confieso hidalgamente que en mi mente surcan más interrogantes que conclusiones. Por ejemplo: ¿Qué tenemos o qué debemos celebrar?  2025 es un año que reitera incertidumbres políticas y anacrónicas realidades sociales, inestabilidad económica y futuro tan incierto como en 1825. Obviamente respetando semblanzas y conceptos de comparación, sin embargo, el poder se manifiesta en intenciones de un tiempo libertario de nuevos escenarios y actores que ayer como hoy, perfilen frenar procesos de inescrupuloso retraso y avezado saqueo. Simón Bolívar derrotó a un imperio ambicioso y extremadamente esclavizante para que emerja un nuevo estado republicano, pero pronto confirmó que la lucha proseguiría contra nuevos intereses internos. Los recursos naturales del ex Alto Perú pasaron de las ávidas manos hispanas a propiedad de empresarios nacionales, que vieron el gran negocio de la extracción y nada más. Continuaron arrancando las entrañas de la prolífica tierra  para beneficio propio y no de un estado embrionario, débil y fraccionado. Se crearon entonces partidos políticos que se bifurcaron en liberales y conservadores. Emergieron leyes acomodando artículos de acuerdo con sugerencias y necesidades de los nuevos grupos de poder.

La privilegiada clase mestiza  con más prerrogativas desde la colonia impuso dominio y prevalencia, la esclavitud pasó a ser servidumbre, la casta criolla por sobre la mayoría indígena. En realidad, Bolívar y Sucre salieron al comprender que la gesta libertaria era propicia para cambiar de protagonistas y no de desequilibrios e injusticias.

Conservadores y Liberales iniciaron la pulseta política por la supremacía, generando inestabilidad y cambios frecuentes de gobierno.

Desde la fundación, tuvimos hasta la fecha 67 presidentes que en varios casos encabezaron 90 gobiernos en total, considerando periodos de transición y regímenes de facto, batiendo récords históricos internacionales. Los procesos de liderazgo estatal son tan oscuros como hace dos siglos atrás.  Aquellos conservadores como liberales tienen ahora nuevas etiquetas, derecha e izquierda siguen los pasos nocivos de sus antecesores, el saqueo, la burocracia, ineficiencia, mediocridad, y fundamentalmente la corrupción continúa en esferas de poder, aprovechando coyunturas para un incrementado enriquecimiento ilícito sustentado por una justicia miope y sobre todo servil.

Mi celebración será -por lo tanto- muy íntima y mesurada, pediré al Creador que bendiga más una nación pagana que festeja ídolos fabricados por manos humanas, dónde los índices de alcoholismo se disparan, originando hechos en los que la violencia apadrina delitos como feminicidios e infanticidios, registrados en estadísticas que no coinciden con la realidad de casos multiplicados, en eso Bolivia tiene una tristemente célebre fama, así también el irrespeto de leyes, meritocracia, incumplimiento de normas de conducta, indisciplina, la delincuencia, el narcotráfico, la sobre explotación y la pobreza.

De todos modos, me daré un abrazo de patriótico compromiso por aquellos que concebimos la utopía con nuestros actos para un mejor país, respetuoso de su rescatable legado, honrado de vivir en medio de naturaleza saludable, aunque cada año más saqueada, agradecido por compartir sueños y objetivos con quienes idealizan un futuro con 200 años de auténtico cambio despolitizado y productivo.

 

QUIQUE FRANCK

Periodista - Escritor

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 


Bitacoras