"Reviso pues la fecha de la prensa, me pareció que ayer decía lo mismo. Vaya forma de saber que aún quiere llover sobre mojado".

No sólo es la estrofa de una canción de trovador caribeño, es la definición matemáticamente precisa para la crisis climática del contaminado planeta. Los medios y redes sociales informan de multiplicados desastres que la energúmena y vengativa naturaleza nos impacta. 

Por diferentes motivos la tierra genera cambios que derivan en afectaciones y consecuencias luctuosas. La minería en Bolivia y particularmente en Los Yungas y el norte paceño, está literalmente destruyendo bosques y ríos, removiendo zonas, dejando escombros además de adversas implicaciones.

La historia es recurrente en la Provincia Larecaja del Departamento de La Paz, Tipuani y Mapiri son áreas de fructosa producción minera, la extracción se hace a gran escala, pero también en menores proporciones sobre todo para el rescate del codiciado metal.  Las condiciones de ganancia se hacen más que lucrativas por el precio internacional del oro. En Bolivia un gramo se cotiza entre 1.300 a 1.800 bolivianos. Ahora por la escasez de combustible y dólares la taza oscila con ese pico.

Las cooperativas que en realidad son empresas privadas, beneficiadas por esa catalogación y las ganancias millonarias -que además y también- estipulan un pago único impositivo de 4.8 por ciento sobre el valor bruto de venta del oro, están excluidas del Impuesto a las Utilidades de las Empresas (IUE.). Es decir, que su ganancia les permite enriquecerse y deslindar otras obligaciones que deberían tener siendo depredadoras del suelo, sobre todo por ser generadoras directas de grandes movimientos de tierra que ameritan estudios y prevención de desastres. Las cooperativas están ocasionando desbordes incontrolables de los ríos, van ampliando superficies, desmontando y echando tierra a los caudales ribereños, agua, lodo y basura arrastran escombros, peligro y problemas. Tipuani ya registró contratiempos como advertencias, pero la avidez y la miopía cooperativa no invierte en tareas de prevención y contención, menos en estudios de factibilidad y garantía de trabajos. El río desbordado arrastró todo a su violento paso e inundó zonas de viviendas y servicios. 250 casas están inundadas y en alerta de desplomarse, una escuela tiene más agua y lodo que esperanzas. Pozas, muros de contención, gaviones y otros protectores son superados por la fuerza y el volumen de la mazamorra. Nadie planifica una propuesta más coherente y efectiva. Los cooperativistas no están interesados a pesar de sufrir sus propias consecuencias por su apatía y poca predisposición a aportar o trabajar con mayor responsabilidad. El Municipio tampoco tiene un plan integral de contingencia. Los caminos están destrozados, las urbanizaciones son precarias y desordenadas, los servicios básicos son muy básicos, con sistemas de alcantarillado anacrónicos, todo se vierte en los ríos sin tratamiento alguno que mejor se define como ninguno.

Se gana mucho, se invierte mucho menos y se apoya con casi nada para que las zonas de explotación que ya son de sobreexplotación sean o mejoradas o devueltas limpias y seguras una vez que la concesión finaliza.

En Santa Rosa de Quilo Quilo perteneciente al Municipio de Coroico en Nor Yungas de La Paz, la comunidad entregó una extensión a una cooperativa aurífera, a iniciativa propia no se les cobra dinero, pero si se obliga a construir obras como viviendas, escuela, hospital, caminos mejorados y lo que haga falta.  Esa cooperativa compró maquinaria e insumos para esas labores paralelas o adyacentes, el conductor de una de las volquetas compra material de construcción en el río Santa Bárbara, en diálogo con una comunaria le dijo que los de Santa Rosa de Quilo Quilo son malos porque exigen obras, ella le respondió sin reparos que más bien dejaron de ser cojudos.

Se requieren leyes, regulaciones y cobros más equitativos, candados legales para impedir que los  beneficiarios sean tan sólo accionistas, autoridades de ministerios, viceministerios, departamentales, municipales y dirigentes.

Por ahora como titula nuestro análisis es una CATÁSTROFE DORADA.

 

QUIQUE FRANCK

Periodista - Escritor

 

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Imagen: Eju.tv.

 


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