
Mediante la Resolución Administrativa 017/2026, el Gobierno aprobó el uso de la tecnología HB4 en soya para su producción comercial en territorio nacional, excepto en áreas protegidas nacionales y sub nacionales, sitios RAMSAR (en humedales permanentes y temporales), reservas forestales, servidumbres ecológicas y tierras fiscales donde está prohibida su siembra, al igual que en los lugares que fueron objeto de incendios. “Esta decisión responde a una visión clara: Bolivia no puede quedarse rezagada en el acceso a tecnologías que ya están siendo utilizadas por nuestros competidores, por nuestros amigos productores de otros países”, aseveró el Ministro el ministro de Planificación del Desarrollo y Medioambiente, Fernando Romero.
La tecnología HB4 permite que los cultivos tengan mayor tolerancia a condiciones de estrés hídrico y sequía, ayudando a mantener la productividad y mejorar el rendimiento. Más detalles en este enlace: Resolución Administrativa 017/2026.
Para la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), este anuncio es crucial para la sostenibilidad de la soya, un cultivo estratégico para la economía de Bolivia. Durante la última década, generó más de 12 mil millones de dólares en exportaciones y se constituyó en el principal cultivo generador de divisas del país. Su impacto positivo va más allá de los números, pues respalda la seguridad alimentaria, al sostener la producción de carnes de pollo, res y cerdo, y la obtención de leche y huevos.
“Producir más también exige exportar mejor. Y ahí enfrentamos un desafío estructural: debemos mejorar nuestra infraestructura productiva y la logística de exportación”, subrayó el presidente de Anapo, Abraham Nogales, durante el acto central de la edición 32 de Exposoya. Ante el potencial incremento de la producción, Anapo llamó al Gobierno y a los actores de la economía a boliviana a enfrentar un desafío estructural: la mejora de la infraestructura productiva y la logística de exportación.

Nogales precisó que –bajo ese marco– una de las primeras tareas es el desarrollo de Puerto Busch, terminal portuaria que representa una oportunidad estratégica no solo para el sector, sino para la inserción de toda Bolivia a mercados internacionales. Contar con una salida soberana y eficiente al Atlántico no solo fortalecería la competitividad y crecimiento del sector soyero, sino de toda la cadena agroindustrial y exportadora.
El presidente de Anapo indicó el interés del sector para impulsar la homologación y aprobación de más eventos de biotecnología en soya, maíz y trigo, lo que permitirá al sector dar un salto tecnológico y ampliar su contribución al país en divisas, empleo, transporte, industria y comercio. Estudios técnicos demuestran que, con acceso a biotecnología, el país podría incrementar sus rendimientos de soya hasta en un 30% sobre la misma superficie cultivada. Esto significa producir más y ser tan competitivos como los países del Mercosur, con los que la producción soyera boliviana compite en los mercados internacionales.
Durante su intervención, el Gobernador del departamento, Luis Fernando Camacho, destacó que el departamento “es realmente una máquina de producir” y que el empuje de los productores hizo posible que Bolivia haya pasado de producir 100 hectárea de soya a bordear hoy los dos millones de hectáreas. “Nuestra producción soyera recién va por la segunda generación y su crecimiento ya es exponencial”, resaltó.
El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, Klaus Frerking, apuntó que el sector es la repuesta que necesita hoy el país no solo para rescatar la economía, sino también para proteger la seguridad y la soberanía alimentaria.
El Presidente de Anapo finalizó enfatizando que la consolidación de Bolivia como productor competitivo se alcanzará con la liberación plena de las exportaciones, acceso oportuno a tecnología y biotecnología, estabilidad normativa, seguridad jurídica e infraestructura logística moderna. “El productor invierte con visión de largo plazo y necesita previsibilidad para seguir apostando por Bolivia”, expresó.
CRÉDITOS
Redacción: Santa Cruz.
Fotografías: ANAPO.
