Cada primer viernes de julio, América Latina conmemora el Día Latinoamericano de la Carne de Pollo, una fecha instaurada en 2021 por la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA) para reconocer el valor de esta proteína como una de las más accesibles, completas y versátiles en la alimentación regional. En Bolivia, el sector avícola se posiciona como un pilar clave en la seguridad alimentaria y el desarrollo económico, con una producción que supera los 255 millones de pollos al año.

Omar Castro, presidente de la Asociación Nacional de Avicultores de Bolivia (ANA), considera que la declaratoria de esta fecha representa un reconocimiento al rol estratégico de la carne de pollo en la economía productiva del país y de la región.

“Como sector estamos comprometidos con la producción de alimentos y la sostenibilidad, pilares fundamentales para el desarrollo de la región, y esto lo hacemos a través de la producción de una proteína altamente nutritiva”, afirmó.

Según datos de la ANA, Bolivia cuenta con 2.829 granjas avícolas con registro sanitario vigente, y la carne de pollo es hoy la proteína animal de mayor consumo en el país, con un consumo per cápita de 46 kilogramos anuales.

Santa Cruz lidera la producción nacional con un 66% del total, seguida por Cochabamba (24%) y otros departamentos como Tarija, Chuquisaca, La Paz, Potosí y Beni.

La producción avícola en Bolivia se desarrolla a través de una cadena productiva que inicia con la importación de genética aviar, principalmente desde Brasil. Luego, los pollitos son cuidados desde su primer día con una alimentación balanceada a base de maíz, sorgo, soya, vitaminas y enzimas.

En condiciones óptimas, y según la ubicación geográfica, los pollos alcanzan un peso comercial de entre 2.300 y 2.800 gramos en un ciclo de 32 a 48 días.

Este modelo productivo, además de garantizar un alimento esencial en la mesa boliviana, se traduce en miles de empleos directos e indirectos y en una importante contribución al PIB agropecuario, destacó. 

Desde el punto de vista nutricional, la carne de pollo destaca por su calidad y versatilidad.

“El pollo es un alimento alto en proteínas de calidad, esenciales para el desarrollo muscular y la reparación de tejidos, además de ser bajo en grasas, ideal para dietas saludables, de fácil digestión, recomendable para niños, adultos mayores y personas con digestión sensible”, explicó Miriam Milluni, presidenta del Colegio Departamental de Nutricionistas y Dietistas de Santa Cruz.

Además, contiene vitaminas B3 y B6, así como minerales como fósforo, zinc y selenio, que contribuyen al metabolismo y fortalecen el sistema inmunológico.

El sector avícola boliviano se perfila como un aliado clave para enfrentar desafíos globales, como el combate al hambre, tal como lo reconoce la FAO. En este contexto, la estabilidad política, el acceso a insumos y la incorporación de tecnología son fundamentales para sostener e impulsar su crecimiento.

“Los productores queremos seguir aportando al país. Con estabilidad y apoyo, podemos fortalecer aún más esta industria esencial”, expresó Castro.

La celebración del Día Latinoamericano de la Carne de Pollo es, así, más que un homenaje a un alimento: es una oportunidad para visibilizar una industria pujante, comprometida con el bienestar nutricional y el desarrollo económico de Bolivia.

 

CRÉDITOS

Redacción: La Paz.

Fotografías: ADA.

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