
Una nueva investigación publicada en Communications Earth and Environment, revista del grupo Nature, revela que los municipios amazónicos más cercanos a bosques saludables en territorios indígenas enfrentan menos riesgo ante el aumento de dos tipos de enfermedades: las cardiovasculares y respiratorias asociadas a incendios forestales, y aquellas transmitidas cuando los humanos entran en mayor contacto con animales e insectos.
Los hallazgos, divulgados al inicio de la temporada de incendios forestales en la región y antes de las negociaciones climáticas (COP30) en Belém, Brasil, refuerzan la creciente evidencia de que los derechos territoriales indígenas son fundamentales para enfrentar el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la propagación de enfermedades que, en el caso de los incendios, generan peligros inmediatos y masivos para la salud pública.
“Los bosques indígenas en la Amazonía traen beneficios de salud a millones de personas”, dijo Paula Prist, Coordinadora Principal del Programa de Bosques y Pastizales de la UICN. “Siempre hemos sabido que la selva alberga plantas y animales medicinales que han curado innumerables enfermedades. Este estudio ofrece nuevas pruebas de que los bosques mismos son un bálsamo contra amenazas relacionadas con el fuego para los pulmones y corazones de las personas, y contra enfermedades como Chagas, malaria y fiebres manchadas. Garantizar que las comunidades indígenas tengan derechos sólidos sobre sus territorios es la mejor manera de mantener los bosques —y sus beneficios para la salud— intactos”.
Los investigadores analizaron 20 años de datos sobre 27 problemas de salud – 21 relacionados con incendios y 6 zoonóticos (transmitidos de animales a personas) o vectoriales (transmitidos por insectos) – en ocho países amazónicos: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Surinam, Venezuela y Guayana Francesa. El estudio “Los Territorios Indígenas Pueden Proteger la Salud Humana Dependiendo de la Estructura del Paisaje y su Estatus Legal” concluyó que las tierras gestionadas por Pueblos Indígenas reducen de manera constante la incidencia de enfermedades.
“El estudio llega justo cuando empieza la temporada de incendios en países amazónicos”, señaló Ana Filipa Palmeirim, profesora visitante en la Universidad Federal de Pará y coautora principal del estudio. “Estos incendios llenan el aire de un humo espeso y asfixiante, llevando a miles al hospital por problemas respiratorios. La vida cotidiana se paraliza: niños y ancianos deben permanecer en casa para evitar visitas a emergencias. Incluso cuando los incendios ocurren en zonas remotas, los vientos transportan la contaminación a grandes distancias, provocando emergencias sanitarias mortales”.
Entre 2001 y 2019, se reportaron casi 30 millones de casos de enfermedades vinculadas a incendios, zoonóticas y vectoriales en la Amazonía. Entre ellas: chagas, malaria, hantavirus, leishmaniasis visceral y cutánea, y fiebres manchadas. Estudios previos ya han demostrado que la deforestación está directamente relacionada con el aumento de estas llamadas enfermedades tropicales desatendidas, que carecen de tratamientos accesibles. La deforestación avanza en la región debido a la expansión agropecuaria, la explotación petrolera y grandes proyectos de infraestructura como carreteras e hidroeléctricas.
Los incendios forestales intencionales se han convertido en una amenaza especialmente grave. Muchos son provocados por actores ilegales que talan bosques sin autorización y luego queman la vegetación restante para abrir espacio a la ganadería o la agricultura. Los efectos del cambio climático – como el aumento de temperaturas y la disminución de lluvias – agravan la frecuencia e intensidad de los incendios.

La exposición a este humo provoca un aumento de síntomas respiratorios, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, enfisema y cáncer de pulmón, así como bronquitis, asma, dolor torácico y problemas crónicos pulmonares y cardíacos. En la Amazonía brasileña, los incendios estuvieron directamente vinculados a un incremento de hospitalizaciones por estas dolencias. Solo entre 2002 y 2011, fueron responsables en promedio de 2,906 muertes prematuras por enfermedades cardiopulmonares y cáncer de pulmón.
El estudio publicado refuerza hallazgos recientes de que los bosques indígenas en la Amazonía brasileña podrían prevenir alrededor de 15 millones de casos anuales de infecciones respiratorias y cardiovasculares al absorber contaminantes emitidos por incendios forestales.
En ocho países amazónicos, los bosques en tierras indígenas reducen la propagación de 27 enfermedades – desde afecciones respiratorias hasta enfermedades transmitidas por insectos y animales. El primer estudio de este tipo, liderado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), recopiló datos de 1,733 municipios que representan más del 74% de la Amazonía. Los hallazgos muestran que los bosques en tierras indígenas actúan como un escudo frente a enfermedades que amenazan a los 33 millones de habitantes de la región.
Los resultados se suman a la creciente evidencia de que reconocer y hacer cumplir los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas tiene beneficios amplios: para el clima, la naturaleza y, ahora, también para la salud.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es una organización global dedicada a la conservación de la naturaleza y la promoción del desarrollo sostenible. Fundada en 1948, reúne a más de 1,400 organizaciones miembros – incluyendo Estados, agencias gubernamentales y ONGs – además de miles de expertos en todo el mundo. Es ampliamente reconocida por la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, que evalúa el estado de conservación de especies a nivel global. La UICN trabaja en todos los ecosistemas y marcos de política para influir en la toma de decisiones, fortalecer áreas protegidas y promover soluciones basadas en la naturaleza que equilibren las necesidades ambientales, sociales y económicas mientras enfrentan la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.
CRÉDITOS
Redacción: La Paz.
Fotografías: Virginie Dos Reis, Paula Prist y Benoit de Thoisy.
